La diferencia entre una secta y la formación doctrinal no está en las técnicas que pueden ser similares sino en la meta a la que conducen esas técnicas. Si conducen a la verdad serán técnicas que te abran los ojos, si te cierran los ojos a la verdad son técnicas sectarias. A la Verdad y al Bien solo se puede llegar con los ojos abiertos. Si el final del camino no es la verdad y el bien entonces las técnicas mirarán a cerrarte los ojos. La Verdad y el Bien nos superan siempre, cuando la verdad y el bien se presentan como algo en lo que ya no se puede penetrar más, ya no es la verdad y el bien. Si la razón no puede abrirse a una verdad más grande ha sido clausurada por el sectarismo. El sectarismo es siempre un reduccionismo. La verdad conduce a abrir los ojos, la secta a limitar el campo de visión. Lo que decide no es la técnica en si misma sino si es una técnica abierta a la verdad.