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martes, octubre 26, 2010

Adorar

Adorar en espíritu y verdad. Quien no respeta la verdad moral no respeta a Jesucristo.

Verdad

Todo ser humano tiene la obligación moral de buscar sinceramente con todas sus fuerzas la verdad y de adherirse a ella, por eso podemos ser juzgados. Negar tal posibilidad es negar la condición humana.
Para ver la verdad hay que comprometerse con ella. Criticar por criticar, sin compromiso no vale la pena. Es necesario implicarse con la verdad. La discusión por la discusión crea oscuridad, es la excusa para no comprometerse, para no ser coherentes.
El ser humano se encuentra siempre en la alternativa de elegir entre la justicia o el interés. La búsqueda de la justicia conduce a la verdad, la búsqueda del interés ciega la inteligencia.

Prejuicio

Los argumentos contra la religión parten siempre del prejuicio de que es imposible lo sobrenatural.

Vanidad

Si fuesemos inmortales se nos desvelaría la inanidad de una existencia vivida de espaldas a Dios, pues todo aquello en lo que el hombre pone su vida cuando ignora a Dios se manifestaría como algo vano, sin valor. Si el tiempo es interminable todas las acciones serían intrascendentes.

Sinrazones

No hay razones para no creer. Para no creer hay pasiones.

Cristianos

Ser cristiano exige sacrificio, no es para egoístas.
Amar son obras de fidelidad comprometida.

Dios

¿Por qué Dios me prohibe cosas? Porque trata de impedir que nos condenemos. Ese algo que nos prohibe nos conduciría a la condenación.
¿Por qué me amenaza con el infierno? Propiamente nuestra situación es la de condenados, es decir, nuestros pecados causan nuestra condenación. Él es quien nos salva. Él nos advierte de nuestra situación.

Existencia

La vida tiene un contenido y hay obligación de buscarlo. Quien afirma que no existe ese contenido y obra, actúa injustamente pues obrar es dotar de contenido un acto. En realidad quien niega el contenido de la existencia, o niega la posibilidad de que sea conocido ese contenido debería abstenerse de actuar, debería proseguir la búsqueda del contenido de la existencia para poder obrar. Si obra es que ya ha dado un contenido a sus actos pero un contenido que no proviene de la realidad sino de su yo. Para el que afirma el contenido de la existencia la referencia de sus actos es ese contenido reconocido para el que lo niega la referencia es el yo. El hecho de que obren les hace responsables de su injusticia.

viernes, octubre 08, 2010

Felicidad

La obsesión por la felicidad es un síntoma revelador de la enfermedad moral de la sociedad. Un ser humano, sensatamente humano, no pone en primer lugar de su vida la cuestión de la felicidad sino la cuestión del bien moral: he de ser justo, bueno. El mito del inocente salvaje feliz (que de ordinario habita una isla paradisíaca, como si el paraíso no hubiese sido abolido por el pecado original) no es más que eso un mito. ¿Cómo se puede ser feliz sin un esfuerzo serio por vencer el mal moral y procurar la perfección moral?
Lo que habitualmente la gente llama paz resulta ser el estado de satisfacción del propio egoísmo pero ese estado no es sino un trasunto del infierno (el egoísmo en estado puro, es decir, el monstruo del egoísmo que ha medrado hasta su plenitud pero sin posibilidad de ser satisfecho). La verdadera paz es obra de la justica, de la lucha por ser moralmente justo.
Ahora soy feliz, las más de las veces es la traducción eufemística de ahora está satisfecho mi egoísmo.