sobrelosmonteslospies

viernes, septiembre 17, 2010

Presencia de Dios

La libertad humana nunca es neutra siempre está habitada por el bien o por el mal. El hombre nunca es autónomo siempre es heterónomo del bien o del mal. Cuando el hombre quiere actuar a su arbitrio primero tiene que desactivar a Dios, neutralizarlo.
Para poder pecar necesitamos hacer un vacío, fingir que Dios no nos ve, que Dios no está. Dice el necio en su interior: Dios no existe. Si permaneciésemos continuamente advirtiendo que existimos en la presencia de Dios seríamos incapaces de pecar. Necesitamos sacudirnos la presencia de Dios para poder pecar.