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viernes, septiembre 24, 2010

Fe

La distinción real no es creyentes y ateos sino creyentes en Dios y creyentes en sí mismos. La cuestión relevante es: ¿cuál es la verdad? Ahí los que no creen en Dios llevan las de perder.
Glosando a Chesterton uno puede decir: Me conozco al menos lo suficiente para reconocer que no puedo creer en mí mismo.