Ideología de género y placer
La ideología de género (no incluyo en ella al legítimo feminismo sino que me refiero a la ideología que pone el placer sexual como valor supremo del comportamiento sexual humano) es un eufemismo para denominar la adicción al sexo. Esta ideología que actualmente gobierna buena parte de las instituciones occidentales es paradojicamente la menos indicada para orientar acerca de la sexualidad humana y el placer. Todo placer lo es a condición de que no se convierta en una necesidad, en algo obsesivo o enfermizo. Si determinado placer se convierte en una necesidad, si se convierte en el fin de la propia vida deja de ser un placer. El placer se disfruta cuando no es el centro de la vida tal placer. Puedo disfrutar de un buen marisco si la obsesión de mi vida no es el buen marisco, en cuanto viva para el marisco deja de ser un placer. Pues bien, precisamente, porque la ideología de género es una adicción al placer sexual no está en condiciones de orientar la legislación acerca de la sexualidad. Del mismo modo que los alcohólicos no están en condiciones de orientar la legislación acerca del consumo del alcohol pues el alcohólico considera que todo alcohol es bueno por el hecho de ser alcohol. El alcohólico apura con la misma ansiedad el wisky de 20 años que el wisky de garrafón. No es capaz de abstenerse del mal alcohol para apreciar el placer del wisky añejo. Así la ideología de género orienta las legislaciones en aras de un pansexualismo indiferenciado que solo produce adictos al sexo.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home