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jueves, marzo 18, 2010

Materialismo

La expresión: Solo creo lo que veo (en sus múltiples variaciones), resulta una falsedad. Si lo que con ello se prentende afirmar (y así lo parece) es que no existe más que aquello que perciben mis sentidos resulta una afirmación contradictoria. Los sentidos sienten lo que sienten, el ojo ve lo que ve pero el "solo" o su equivalente todo (todo lo que existe es lo que veo), eso no lo ve el ojo ni lo sienten los sentidos, eso es una afirmación de la inteligencia, luego el que eso dice está afirmando algo que no perciben sus sentidos. Propiamente hablando está haciendo una afirmación metafísica. Realiza una afirmación acerca de la realidad que no tiene racionalidad en este sentido se convierte en la expresión de una creencia.
Esa creencia no manifestada dice así, no tengo interés en nada que no sea la materialidad. Solo creo en la materia porque solo me interesa la materia.

martes, marzo 16, 2010

Historicidad de Nuestro Señor Jesucristo

Si se cuestiona la existencia histórica de Nuestro Señor Jesucristo es porque sus efectos están ligados a la historia. La pregunta por la existencia histórica de Nuestro Señor Jesucristo presupone la existencia histórica del mismo pues la existencia del cristianismo está ligada a la persona de Jesucristo. Nadie se cuestiona la existencia histórica de Buda porque el budismo no está ligado a la persona de Buda. Si existe el cristianimo es porque ha existido Jesucristo. Si se cuestiona la existencia histórica de Jesucristo es porque el cristianismo se vincula necesariamente a la realidad histórica de Jesucristo. El cristianismo no tiene consistencia sin la existencia histórica de Jesucristo. La pregunta solo se puede formular desde el convencimiento de la existencia histórica de Nuestro Señor y de la relevancia de la misma. Solo quien sabe de esa existencia puede plantearla. Es como si en el minuto noventa del partido los jugadores se planteasen si existe el balón. Si la historicidad de Jesucristo fuese irrelevante no se formularía la pregunta. Ahora bien si tiene esa relevancia histórica es que ha existido históricamente porque su trascendencia histórica no puede fundarse más que en su existencia histórica. El que cuestiona la existencia histórica de Jesucristo verdaderamente ya sabe de la existencia histórica de Jesucristo porque el cristianismo no tiene consistencia sin la existencia histórica de Jesucristo. La trascendencia histórica de Jesucristo no puede fundarse más que en la existencia histórica de Jesucristo. El cristianismo no es nada sin Jesucristo. Si la historicidad de Jesucristo no fuese relevante para el cristianismo sería absurdo formular la pregunta. (Perdón por las reiteradas repeticiones).

viernes, marzo 12, 2010

Ideología de género y placer

La ideología de género (no incluyo en ella al legítimo feminismo sino que me refiero a la ideología que pone el placer sexual como valor supremo del comportamiento sexual humano) es un eufemismo para denominar la adicción al sexo. Esta ideología que actualmente gobierna buena parte de las instituciones occidentales es paradojicamente la menos indicada para orientar acerca de la sexualidad humana y el placer. Todo placer lo es a condición de que no se convierta en una necesidad, en algo obsesivo o enfermizo. Si determinado placer se convierte en una necesidad, si se convierte en el fin de la propia vida deja de ser un placer. El placer se disfruta cuando no es el centro de la vida tal placer. Puedo disfrutar de un buen marisco si la obsesión de mi vida no es el buen marisco, en cuanto viva para el marisco deja de ser un placer. Pues bien, precisamente, porque la ideología de género es una adicción al placer sexual no está en condiciones de orientar la legislación acerca de la sexualidad. Del mismo modo que los alcohólicos no están en condiciones de orientar la legislación acerca del consumo del alcohol pues el alcohólico considera que todo alcohol es bueno por el hecho de ser alcohol. El alcohólico apura con la misma ansiedad el wisky de 20 años que el wisky de garrafón. No es capaz de abstenerse del mal alcohol para apreciar el placer del wisky añejo. Así la ideología de género orienta las legislaciones en aras de un pansexualismo indiferenciado que solo produce adictos al sexo.