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jueves, mayo 14, 2009

Celibato

En ocasiones cuando alguien te dice: "Los curas deberían casarse", tengo la sensación de que implícitamente están pidiendo: "Reconozcan que no es posible vivir la castidad". Es como si tratasen de justificar que la lujuria es un vicio invencible.

lunes, mayo 11, 2009

El Cielo

Buena parte de la gente tiene una idea caricaturesca del cielo. Entienden que el cielo es el lugar donde podrán dar rienda suelta a su egoísmo. Para eso se esfuerzan y se privan ahora de algunos de sus deseos egoístas para poder liberarlos en el cielo. Evidentemente, el cielo no tiene que ver con eso. Precisamente el cielo es dar muerte a todo egoísmo, haber roto el cerco del yo, para liberarnos en una entrega sin límites a Dios y a los hombres en Dios.

El mal

En la Biblia la presencia del mal en forma de enfermedad, muerte, desastres, etc. es un aviso, una llamada, una advertencia que el hombre ha de interpretar. Se espera del hombre que ante esa presencia recapacite y considere que se trata del vestigio de un mal más definitivo y terrible. El razonamiento del hombre debería ser: Este mal que me duele tanto no es más que una consecuencia parcial y pasajera del pecado, ¿cuál no será el daño definitivo si no me libero del pecado? Este razonamiento debería conducirle al arrepentimiento y a la penitencia: he de liberarme del pecado.
La reacción del hombre moderno ante la presencia del mal es bien distinta, su razonamiento es: ¿Dónde estás Dios? ¿Qué pasa contigo Dios, en qué estás pensando? ¿Por qué eres tan injusto? ¿No te das cuenta de que esto me hace sufrir?
El hombre se ha arrogado la propiedad del mundo y la existencia. Se ha convertido en dueño absoluto que no tiene que rendir cuentas a nadie. Es más se queja del verdadero propietario a quien ha hurtado la propiedad del mundo y la existencia. Ha entrado en el jardín, lo ha destuido y echa las culpas al dueño.

viernes, mayo 08, 2009

Laicismo

La comprobación más palmaria de que el laicismo no es algo natural es esa actitud despótica, agresiva ante todo lo religioso y lo moral. Lo natural, lo racional, va siempre acompañado de una actitud de respeto, de estima hacia el otro y hacia lo otro.

Aborto

El problema del aborto es el problema de la posición central que el yo ha ocupado en la sociedad moderna. Cualquier razonamiento se estrella contra la premisa primera que esgrime el yo centralizado: Nada ni nadie tiene derecho a impedir mi felicidad. Solo cuando una persona se libera de esa posición del yo puede entender las razones que prohiben el aborto.

Pecado y conciencia

Cuando hablamos del daño que el pecado causa al ser humano no nos referimos a un daño físico, material sino al oscurecimiento de la conciencia. El pecado ciega la conciencia del hombre. Este es el peor de los males para el hombre.

martes, mayo 05, 2009

Pensamiento y modernidad

En el origen del oscurecimiento y del vaciamiento del pensamiento y el discurso de la modernidad se encuentra el haber admitido como real la hipotesis Dios no existe. De haber admitido como real tal hipótesis se ha seguido toda la irracionalidad del discurso moderno. Esa premisa destruye la racionalidad de todo discurso pues es una premisa irracional. Admitir esa premisa como real es el principio de la irrealidad. Todas las consecuencias que se sigan, una vez admitida tal premisa son irreales, irracionales. La hipótesis, Dios no existe, sencillamente no existe. Pensar y hablar "etsi Deus non daretur", es simplemente un fraude a la realidad y a la razón. Sin embargo, es la premisa que se presupone en la inmensa mayoría de los discursos de la modernidad.

lunes, mayo 04, 2009

Razonar

En la raíz de tantos razonamientos ilógicos acerca de las cuestiones existeciales siempre se esconde un yo que oscurece los razonamientos. Un yo que puede tener el nombre de cualquiera de los pecados capitales.

Cielo

Hay quienes afirman que todos entraremos en el cielo, tal vez sí y tal vez no, yo me inclino a pensar que no por diversas razones, pero esa no es la cuestión. Lo definitivo es que entremos o no todos en el cielo es necesario que todos seamos purificados. Lo que no sucederá será una amnistía por la que el mal pueda entrar en el cielo. Si en el cielo hubiese el mínimo rastro de egoísmo dejaría de ser cielo. El arrepentimiento y la purificación es la condición imprescindible para que pueda llamarse cielo. La misericordia de Dios no es transigencia con el mal sino una invitación a la penitencia.