Infierno y misericordia
Algunos plantean la cuestión respecto a la existencia del infierno con el siguiente argumento: Si Dios es padre como puede castigar a sus hijos al infierno, ningún padre haría algo semejante. Evidentemente se trata de un error de perspectiva, el problema no está en el padre, sino en el hijo. Dios quiere que todos los hombres se salven. Empleando el ejemplo del padre se puede decir que hay padres inmensamente buenos a los que sus hijos han maltratado y abandonado a pesar del reiterado perdón. No han podido impedir se sus hijos se perdiesen de su vida para siempre. El problema no está en Dios cuya voluntad de salvación es desmedida como ha demostrado entregando a su Hijo por nosotros, el problema es la libertad humana, la tremenda seriedad de la libertad humana.
Con frecuencia, los que dicen no poder creer en un Dios que castiga, lo que están haciendo es evadir su responsabilidad, escamotear su libertad. En el fondo lo que están diciendo es: no puedo creer en un Dios que se tome tan en serio mi libertad, es decir, prefiero no creer en un Dios que se tome tan en serio mi libertad, no quiero que Dios sea tal que se tome tan en serio mi libertad. Esto es, tengo miedo de Dios. Carecen de confianza en Dios. En lo que realmente no creen es en la infinita misericordia de Dios. No pueden creer que Dios sea tan misericordioso.

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