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jueves, noviembre 27, 2008

Infierno y misericordia

Algunos plantean la cuestión respecto a la existencia del infierno con el siguiente argumento: Si Dios es padre como puede castigar a sus hijos al infierno, ningún padre haría algo semejante. Evidentemente se trata de un error de perspectiva, el problema no está en el padre, sino en el hijo. Dios quiere que todos los hombres se salven. Empleando el ejemplo del padre se puede decir que hay padres inmensamente buenos a los que sus hijos han maltratado y abandonado a pesar del reiterado perdón. No han podido impedir se sus hijos se perdiesen de su vida para siempre. El problema no está en Dios cuya voluntad de salvación es desmedida como ha demostrado entregando a su Hijo por nosotros, el problema es la libertad humana, la tremenda seriedad de la libertad humana.
Con frecuencia, los que dicen no poder creer en un Dios que castiga, lo que están haciendo es evadir su responsabilidad, escamotear su libertad. En el fondo lo que están diciendo es: no puedo creer en un Dios que se tome tan en serio mi libertad, es decir, prefiero no creer en un Dios que se tome tan en serio mi libertad, no quiero que Dios sea tal que se tome tan en serio mi libertad. Esto es, tengo miedo de Dios. Carecen de confianza en Dios. En lo que realmente no creen es en la infinita misericordia de Dios. No pueden creer que Dios sea tan misericordioso.

miércoles, noviembre 26, 2008

La Iglesia

Con frecuencia mucha gente se escandaliza del comportamiento de los miembros de la Iglesia, desgraciadamente las más de las veces con razón. Y razonan así: Si son así no vale la pena. Ciertamente es grave el escándalo que los cristianos ofrecemos en ocasiones con nuestro comportamiento, pero hay que advertir que Dios edifica su Iglesia con hombres caidos porque no existen otro tipo de hombres. Dios corre el riesgo de la falibilidad de la libertad humana porque al hombre que ha venido a rescatar es el hombre caido. Las piedras con las que se ha de construir la Iglesia son los hombres heridos por el Pecado Original. Dios ha de arriesgarse con ese hombre herido.

Caminos y metas

Los caminos no son independientes de las metas. Son las metas las que determinan los caminos.

lunes, noviembre 10, 2008

Vida humana

Desde que el hombre ha profanado la vida (que es sagrada), se ha puesto a manipularla como un producto, crean hombres y matan hombres. Lo primero profanado es el lecho conyugal, el ámbito sagrado del surgimiento de la vida. La anticoncepción es la profanación del lecho conyugal.
Cuando la generación del hijo no es algo divino (no se respeta como algo divino, no se reconoce como tal, no se reconoce como apertura a la vida, fuente de la vida que viene de Dios), cuando no se reconoce el protagonismo de Dios, de su ley en la generación, cuando la generación pasa a ser de arbitrio humano y no se reconoce la autoridad de Dios, entonces la vida humana deja de ser sagrada.

Redención

Cuando el hombre reconoce su pecado se hace justicia. Sobre esa justicia obra la misericordia de Dios que hace justicia en la sangre de Jesucristo.

Riqueza

Riqueza y ostentación llevan al hombre a una actitud de autoseguridad y de egoísmo que le hacen olvidar su dependencia de Dios. (Rudolf Snackenburg)

La gracia

Es mucho lo que se nos da y se nos pide todo. El don de la gracia es total pero la entrega de la libertad del hombre ha de serlo también.

Liturgia

La celebración eucarística resulta ininteligible sin la perspectiva escatológica. El Pueblo de Dios participa en el nuevo eón, en las realidades últimas, en la liturgica celeste.

Virgen María

El tiempo de la Iglesia es tiempo del Espíritu Santo y tiempo de la Virgen María. Encomendar algo a la Virgen María, ponerlo en sus manos significa mayor compromiso, más lucha. Ella nos lleva a la participación más plena en su sí al Padre.

Humildad

Humildad es no estorbar la obra de la gracia en nosotros. El soberbio es un inútil, Dios no ha podido hacer nada con él, su vida es estéril.

Buenismo

La gente suele razonar así: Nosotros somos buenos y sólo si somos muy malos (nunca se sabe donde está el límite porque a nosotros mismos siempre nos consideramos buenos hagamos lo que hagamos) entonces Dios tiene derecho a castigarnos. La realidad es bien distinta: Nosotros estamos heridos por el pecado y si cada día no luchamos con todas nuestras fuerzas contra el mal, el mal acabará con nosotros. Esta forma de pensar de la gente es el buenismo, y constituye un peligro pues sitúa al hombre en una posición equivocada a la hora de enfrentar su vida moral. Se presenta ante el enemigo, dispuesto a destrozarlo, convencido de que éste no le hará daño. Considera que como él no quiere ser malo no corre peligro. Es decir, la gente ha dejado de considerar el mal como una realidad.

Vida eterna

La vida de aquel que niega la vida eterna no tiene valor, es vacía.

Ateismo

Declararse ateo, o agnóstico, es el expediente más cómodo para desentenderse de la realidad. Es la coartada perfecta para desentenderse del orden moral.