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miércoles, mayo 28, 2008

Ley y gracia

La dificultad que presenta el cristianismo a quien se acerca a él es que nos exige santidad, una santidad que lo abarca todo, todos los aspectos, todas las circunstancias de nuestra vida. Un amor universal y concreto.
El hombre con solas sus fuerzas sin la gracia no puede cumplir la ley, toda la ley. Solo la gracia de Jesucristo nos hace posible cumplir toda la ley.
Jesucristo y cada uno de los bautizados formamos una sola persona. Sus actos son mis actos. Él se ha hecho uno con cada uno de nosotros. Mis pecados caen sobre Él y su gracia sobre mí. Lo suyo es mío y lo mío suyo. Suya es la gracia, mío el pecado.