Felicidad
"Que todos sean felices", dicen. Pero no quieren cargar con el peso del hombre caído. No existe felicidad al margen de la responsabilidad moral del bien. Esas buenas intenciones de los que no quieren arrostrar el peso del mal moral son destructivas. No quieren ver al hombre moralmente íntegro solo quieren su propia comodidad. No se hacen responsables de la bondad moral del hombre. "Que nos deje en paz Dios con sus normas", dicen, como si no fuese Dios quien les hace ser.
El occidente opulento se ha soltado de la mano de Dios y está en caída libre, no encuentra donde agarrarse. Necesita volver a tomarse de la mano de Dios, agarrarse a Él.

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