Una larga cita
Vienen las tinieblas, la falta de fe, cuando nos cerramos a la voluntad de Dios. Con la venida de Nuestro Señor Jesucristo el hombre es llamado a una decisión total, creer y fiarse de Él. El hombre ya no puede engañarse ni seguir todavía inconscientemente en las tinieblas. La luz que es Jesucristo ha dividido a los hombres entre los que han elegido la luz y los que han elegido las tienieblas. La autorevelación de Jesucristo concita el rechazo de quienes no han querido recibir la luz. El pecado es esa actitud de autosuficiencia y cerrazón que impide que nos ilumine la luz de Cristo. Por eso cada uno es autor de su luz y sus tinieblas.

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