¿Por qué nos trata Dios así?
Algunos dicen: "Si existe Dios, ¿por qué actúa así (es decir, ¿por qué permite el mal?)". Quien así pregunta no está intentando comprender a Dios sino pidiendo a Dios que se justifique. El que así pregunta se ha constituido a sí mismo en el centro, por tanto, Dios solo puede tener algún significado si encaja en el universo del que pregunta. Es decir, está pidiendo a Dios que justifique su presencia en el universo del yo, o lo que es lo mismo, no espera ninguna respuesta, le está diciendo a Dios que sobra en su universo. No es una pregunta acerca de Dios sino la afirmación de que semejante ser no es pertinente en el universo de mi yo. Con semejante pregunta lo que se está diciendo es: Dios no es una realidad que me interese.
Para que la pregunta acerca de Dios tenga algún contenido es necesario abandonar el universo de nuestros deseos e intereses, descentrarse. Para comprender a Dios hay se colocarse en la perspectiva de Dios, no en la nuestra. Mientras no salimos del universo del yo Dios permanece ininteligible para nosotros.
Conocer la realidad exige compromiso con la verdad. Mientras no exista ese compromiso con la verdad no se logra conocer la realidad. Ese compromiso con la verdad es salir de uno mismo, del encerramiento en el yo. La realidad no es algo plano (que dos más dos sumen cuatro es una verdad plana no tiene ningún contenido vital, real, es pura abstracción, no exige para el que la conoce ningún compromiso) sino que tiene un contenido vital por eso exige de aquel que quiera conocerla un compromiso vital. Por eso se pueden conocer muchas verdades planas (en general verdades que se refieren al funcionmiento de las cosas) pero no conocer la verdad, la realidad, la vida. La verdad es vida por eso exige compromiso.
Para entender a Dios es necesario comprometerse con la realidad, con la verdad. Desde la posición del yo no se entiende nada, hay que purificar el corazón del egoísmo, hay que salir de uno mismo para mirar con la mirada de Dios. No es cierto que Dios esté ausente, lo cierto es que faltan hombres comprometidos, hombres responsables.
Por lo mismo, nuestra vida no crece, no madura hasta que no se compromete con la verdad. Para madurar se precisa ese compromiso serio, ese hacerse responsables de la verdad.

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