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martes, abril 01, 2008

El hombre y el progreso

Uno de los fines de la ideología progresista es reducir al ser humano a la condición de especie humana entre otras especies animales, es decir, desposeerlo de su condición moral, de su dignidad. Lo que se pretende es dirigirse hacia una situación de "inocencia originaria" anterior a toda condición moral. Una especie de paraíso de especies sin Dios, sin responsabilidad moral. La moralidad, dicen, es lo que arruina esa inocencia animal. Desalojar a Dios de la creación y tomar plena posesión del paraíso. Pero abandonando su condición moral el ser humano no se convierte en un inocente simio sino en un monstruo egoísta. El resultado a la vista está: millones de abortos, violencia hombre-mujer, la familia y el matrimonio destruidos, hombres y mujeres sin ninguna razón para vivir, hombres y mujeres teniendo como único fin de su vida el bienestar, etc., etc.