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miércoles, marzo 12, 2008

Sinceridad y confesión.

Sinceridad no es lo que siento sino la norma moral pues nuestros sentimientos son falsos si no se atienen a la norma moral. Por eso, al confesarse lo importante no es lo que yo siento, como me encuentro sino confrontarse con la norma moral, con el yo debo. De otro modo la confesión se convierte en sicología.
Vivir según el yo siento no según el yo debo acaba vaciando al hombre. Es decir, vincular mi libertad a las sensaciones, a los sentimientos destruye la raíz vital de la libertad que es el yo debo, la norma moral. Entonces el hombre ya no sabe lo que está bien o mal, se convierte en un ser amoral.