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miércoles, marzo 12, 2008

El Reino

Más voluntad. El Reino crece por la voluntad, por la libertad. Lo que no hace la voluntad es tierra que queda estéril.
¿Cuando lo hicimos contigo? Cada vez que lo hicisteis con uno de estos. Cada uno es imagen de Dios, algo sagrado. Es otro yo. Esta es la razón formal del amor, no otra.
Si uno se encuetra cómodo en esta vida es que no está suficientemente entregado a la Verdad, al Bien, a la Justicia.
Amar es querer amar. Es ese esfuerzo, ese sacrificio, esa lucha, más allá de las virtudes, por querer.
Siego donde no siembro. Esas almas perdidas que hacemos fructificar con nuestra oración, nuestro sacrificio, nuestro apostolado. El banco que hace fructificar a las almas es la oración, el sacrificio, el apostolado es ahí donde quiere Dios que se siembre con nuestro esfuerzo y que haya frutos.
Algunos dicen: No veo que Jesucristo reine. Ahora reina por su misericordia, por su perdón. No es poderoso el que más violencia ejerce sino el que más perdón tiene. Lo más poderoso es el amor. Nos atrae con su amor, no nos quita la libertad, no nos violenta ni con la fuerza ni con la mentira. Los poderosos de la tierra para gobernar tienen que quitar la libertad bien con la fuerza, bien con la mentira porque tienen poco poder. Tiene más poder aquel que nos gobierna con su amor.

Sinceridad y confesión.

Sinceridad no es lo que siento sino la norma moral pues nuestros sentimientos son falsos si no se atienen a la norma moral. Por eso, al confesarse lo importante no es lo que yo siento, como me encuentro sino confrontarse con la norma moral, con el yo debo. De otro modo la confesión se convierte en sicología.
Vivir según el yo siento no según el yo debo acaba vaciando al hombre. Es decir, vincular mi libertad a las sensaciones, a los sentimientos destruye la raíz vital de la libertad que es el yo debo, la norma moral. Entonces el hombre ya no sabe lo que está bien o mal, se convierte en un ser amoral.

Sexo y anticoncepción

La sexualidad se ha convertido en una religión.
La mentalidad anticonceptiva (la separación sexo/procreación) es la raíz existencial de la decadencia moral de Occidente. Al tratar sus cuerpos como objetos acaban vaciando su vida de contenido vital, el ser humano acaba en viéndose a sí mismo como una libertad sin contenidos. Toda la filosofía del subjetivismo impregnó a la ciudadanía por medio de la anticoncepción, hasta entonces no pasaba de ser uan alucinación en las mentes de los intelectuales pero cuando la anticoncepción desarraigó la libertad del hombre de su suelo natural entonces también la ciudadanía cayó en la enfermedad del subjetivismo. Sus cuerpos tratados como objetos ya no realizan ni expresan ninguna comunión personal. Sin darse cuenta los esposos comienzan a extrañarse recíprocamente pues son solamente dos libertades sin nada en común. Lo que los unía, sus cuerpos, la carne, pasa a ser una realidad objetiva, impersonal. Las libertades son incomunicables sino es por medio de la carne. La carne es el yo debo que hace que la libertad tenga un contenido. Convertir los cuerpos en un campo de sensaciones impersonales deja a la libertad esclavizada por esas sensaciones, la libertad es secuestrada por los objetivo, deja de poseer un contenido personal. Solo queda libertad y materia, pero ninguna relación personal puede establecerse sobre esa base. La comunión personal necesita del contenido moral del cuerpo. Los esposos pasan a ser dos extraños, extrañados incluso de sí mismos, vaciados de sí mismos. Luego todo se resuelve con el divorcio, pero el divorcio se ha producido antes cuando han renunciado al contenido moral de sus cuerpos. Prescindir de la ley moral de la persona nunca es inocuo se paga con el vacío interior.

El Dios vivo

La entrada al cristianismo es la entrada a una comunidad de vida, por eso tiene lugar a través de los sacramentos: la Penitencia, la Eucaristía, y por la oración y la lectura de la Palabra de Dios como Palabra de Dios viva no como análisis crítico. El que entra viene a participar de la vida, a vivir la comunión de vida que es la Iglesia.
¿Quién decís que soy yo? No una filosofía sino una persona. El encuentro con una persona viva, Jesucristo vivo.
Hablando con propiedad no existen ateos. Hay quienes creen en Dios y hay quienes creen en sí mismos, no caben más posibilidades.
Las blasfemias prueban de un modo sacrílego que existe el Dios vivo. Un árbol, el cosmos, el espíritu, etc., no suscita una reacción tan viva solo provoca indiferencia o risa. Nadie va por la vida cagándose en el cosmos, todo lo más lo hará para hacerse el gracioso.

martes, marzo 11, 2008

La lucha

Jesucristo ha contenido el ímpetu del mal por medio la cruz. Para nosotros la lucha contra el mal es real, la posibilidad de nuestra perdición es real, aunque Jesucristo haya alcanzado una victoria definitiva sobre el mal. La estrategia del enemigo es hacerle olvidar al hombre esa batalla, que el hombre no luche, no se sienta inmerso en una lucha, que la abandone. La cultura actual hedonista es el mundo tal como lo ha diseñado el tentador para alejar a los hombres de lo único importante, la lucha por su salvación, por su participación en la salvación obtenida por Jesucristo.
El tentador ha desactivado la urgencia de empeñar la existencia en esa lucha mediante la duda, el relativismo, pero la la urgencia permanece. Es indiferente lo que piense la gente esta lucha es un hecho. Ignorar el combate no es una salida. Esta lucha es un hecho, es indiferente a lo que uno piense.
Los bienes materiales, el bienestar han hecho caer al hombre en un letargo, creando la sensación de falsa seguridad. Pero no existe la neutralidad. Nadie permanece al margen de la lucha. Quien no lucha ya ha perecido.

lunes, marzo 10, 2008

Presupuestos

A la hora de dialogar hay que establecer siempre los presupuestos de los que se parte. Sus presupuestos son siempre violentos, al margen de la razón. No se puede tomar el deseo subjetivo como principio de derechos. Lo que está en juego es la justicia. No se puede sustituir lo real, lo justo por el deseo subjetivo.

miércoles, marzo 05, 2008

Dos cosas

La sociedad carece de una raíz firme sobre la que asentar su vida, carece del sustrato firme de la religión, de la realidad. Vive en la superficie sobre el abismo. Bajo sus pies no hay nada.
El amor no es posesivo, vive en la libertad, en la exigencia y en la confianza. Amistad significa no estar sometido, dar libertad porque es fundamentalmente dar.

Apuesta arriesgada

Materialismo y el cristianismo son excluyentes por eso al menos han de admitir que uno de los dos está equivocado. Pero es tan alta la apuesta, la vida misma, que es demasiado arriesgada para mantenerla cuando uno no tiene más que el deseo para fundar su apuesta como es el caso del materialismo.