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lunes, febrero 11, 2008

Citas y otros

El sacrificio más importante a los ojos de Dios es nuestra paz y concordia fraterna y un pueblo cuya unión sea un reflejo de la unidad que existe entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
La Iglesia es la exégesis, la interpretación de la Palabra. La vida de la Iglesia es la Palabra Escrita hecha vida. La vida de la Iglesia es la Escritura en acción. Es el Espíritu Santo que vive aquí y ahora en la Iglesia quien la lee para nosotros.
En el sacramento de la penitencia la misericordia divina contiene el mal del mundo.
Reconocer la existencia de Dios significa quedarse inermes ante El, plena obediencia. Por eso solo los sencillos lo encuentran, solo los que buscan sinceramente el bien y la verdad y no tienen otro interés propio, ninguna autonomía que exigir a Dios. Para reconocer a Dios es necesario quedarse rendido ante El.
El pecado de ingratitud es la raíz del ateísmo, esa concepción negativa de la realidad. Debemos dar gracias a Dios continuamente, con la seguridad de que Dios todo lo hace bien, de que todo sucede para nuestro bien. En la raíz del ateísmo está esa falsa visión de la realidad del que está siendo salvado y se queja.
Lo que de ordinario la gente llama amor no tiene que ver con el amor verdadero que es dar la vida.
¿Quién es el mayor en el Reino de los Cielos? Hay que hacerse como niños, es decir, deponer toda ambición.