El que no lucha contra la concupiscencia impide la redención de su cuerpo, lo desprecia en tanto que susceptible de redención.
La cuestión del escepticismo no depende a la postre de su algo es creible o no, sino del sujeto que decide que es creible y que no.
El relativismo es el hombre buscando caminos al margen de Dios. Frente a ese mundo a la deriva Jesucristo es el único camino liberador.
Al escéptico solo le queda imponer su voluntad. El escepticismo y el relativismo son las coartadas que el egoísmo emplea para campar a sus anchas. El enemigo de la sociedad es el escéptico, el que cree en la verdad puede pensar que el otro se equivoca, el escéptico solo puede pensar que el otro es un enemigo. El que no cree en nada solo cree en sí mismo.

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