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martes, abril 03, 2007

Mas cosas

Es una falacia pensar que somos seres inocentes, irresponsables. Nuestra libertas nos hace responsables ante Dios. Cerrar los ojos no nos exime de responsabilidad. Cerrar los ojos, vivir de la apariencia, no invalida la realidad, la libertad. Para que haya realidad, vida es necesaria la verdad moral, de lo contrario todo se vuelve apariencia, ficción, sentimiento, irrealidad.
No tener experiencia de culpa es un mal. Quien no tiene dolor de los pecados está profundamente enfermo en cuanto persona.
El hombre actual ha perdido su lugar en el mundo pues ignora su condición de criatura. Desconoce la realidad fundante: Creación y Redención. Estas verdades son las que definen nuestro lugar en la existencia.
Lo específico del cristianismo no es la otra vida sino cómo es esa vida y por dónde se va a esa vida.
El donatismo era volver a la religión natural, inmanente, legal. San Agustín habla del "opus divinum", los sacramentos son obra de Dios. El ministro se encuentra con una realidad trascendente, no una obra suya sino una obra divina.
Aunque sea un bien arduo, que cuesta esfuerzo la perfección es mejor que vivir como animales. Sin embargo, tantos prefieren vivir sin aspirar a nada con tal de no sufrir, de no luchar.
Se es cristiano no para uno mismo sino para los demás.
Esperanza, cuando falla la esperanza nos volvemos mezquinos. Hay que esperar en Dios, Dios nos hará santos, no podemos rebajar la meta no podemos ceder al amor propio. Puedo ser un miserable pero si acojo el don de Dios llegaré a ser santo. Es la soberbia, la tristeza quien rebaja la meta.
A los que dicen "yo me confieso con Dios" hay que recordarles que es Jesucristo en su naturaleza humana quien ha pagado el precio de nuestros pecados.
El Señor es nuestra recompensa, no debemos buscar ninguna gloria "nuestra". Existimos para servir al Señor, nuestra alegría es poder servirlo. El premio no es un derecho, es un regalo. Se ha de trabajar pensando que ese trabajo es ya una alegría, el haber sido llamados es ya la alegría. Dios no hace agravios a nadie siendo bueno porque nadie tiene derechos delante de Él. Que el Señor nos llame es una gracia. Todos somos rescatados gratuitamente no debido a nuestros méritos. A veces nos duele que el Señor sea bueno con los malos porque nosotros no consideramos que también somos malos que también hemos sido rescatados gratuitamente.
La falta de pudor: no causan admiración solo pena. Han renunciado al esplendor, a la belleza de la dignidad de la persona. No se han liberado, han afeado su belleza personal.
Dios no se empobrece al darnos, pensar que sí es lo que estropea nuestra relación con Él.
Sin fe no hay moral. Sin la vida arraigada en la realidad no es posible la moral.
Quien dice el cristianismo es una religión como otras es que no cree, no ha salido del recinto del yo. Quien eso afirma no ama la verdad, no ha puesto en juego la verdad sigue encerrado en el yo.