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martes, enero 30, 2007

Santidad

El santo ve delante no al pecador sino al santo que puede llegar a ser, eso es vivir la esperanza.
Dios reparte su gracia de modo desigual a cada hombre. Hay unas gracias que Dios ha querido que unos hombres alcancen por la oración de los otros, por ello nunca podemos dejar de orar por aquellos que Dios ha puesto en nuestras manos.
Obedecer contra toda esperanza, también cuando no parece lógico, confianza absoluta en El.
La sinceridad de vida, es decir, la disponibilidad para todo, es la condición para que haya sinceridad con Dios y con los demás. Solo una vida sincera, una entrega total al cumplimiento de la voluntad de Dios, desemboca en una oración fecunda.
El espíritu de examen es la manifestación del espíritu de juventud: entrega, disponibilidad, sinceridad. La sinceridad nace de un corazón desprendido del yo.
Dirección espiritual: exigencia es poner a las almas delante de la voluntad de Dios concreta para ellas, ante sus deberes.
La visión sobrenatural es la que nos hace audaces pues hace que superemos la visión humana pesimista que nos atenaza.
La primera condición para el apostolado es la verdad, la sencillez y la sinceridad.
La alegría de contemplar que todo está bien predispone a reconocer la verdad.
La razón de ser de nuestra existencia es que hay un número determinado de almas por las que hemos de entregar nuestra vida para que sean santos, que han de ser santos por nuestra entrega.

jueves, enero 25, 2007

Moral y evangelización

La dificultad para la evangelización del occidente opulento reside en que la existencia del hombre rico carece de contenido moral. El contenido de la vida del hombre rico consiste en la satisfacción de los deseos materiales. El cumplimiento de la propia vida se realiza materialmente por eso la moral no tiene sentido. La plenitud de la vida ya no pasa por su cumplimiento moral. La moral ha dejado de ser para él el contenido de la existencia. Por ejemplo, en el caso de la sexualidad. No tiene sentido hablar del contenido moral de la sexualidad porque la sexualidad se ha convertido en la fuente del contenido vital de la existencia. La sexualidad dota de contenido la existencia. Para el hombre rico occidental "moral" ha pasado a significar un cálculo de valores materiales, es decir, ha dejado de existir lo moral, el bien físico constituye el fin de la existencia. La moralidad ya no es el cumplimiento de la vida
En este contexto se entiende que todo conflicto de valores materiales se resuelva siempre con medios técnicos, por ejemplo, el preservativo. Al ser humano se le considera un mero animal, por tanto, no se cuenta con sus recursos morales, en primer lugar porque se desconfía de las posibilidades morales del hombre y en segundo lugar porque la moralidad ha quedado excluida del universo de bienes físicos. El hombre rico ha quedado encerrado en el universo ficticio de los bienes materiales. Esta fe existencial en la materia llega a colonizar el entendimiento del hombre rico hasta cegarlo para toda realidad no material.
Las normas morales se han vuelto ininteligibles para el hombre rico, el valor moral de la existencia ha pasado a ser para el hombre rico un absurdo y una amenaza. El que proclama la moral aparece ante sus ojos como un fanático que en nombre de algo irreal se enfrenta al bien real del hombre.

viernes, enero 19, 2007

Pensamientos

La vida es camino de obediencia al Padre en la historia ( lo importante es hacer su voluntad no tener buena voluntad, no hay buena voluntad más que cuando buscamos su voluntad). Y por extensión obediencia a la Iglesia.
Si todo es gracia sólo queda obediencia y perdón, si todo no es gracia queda la hybris personal y rebajar la doctrina. En el fondo una postura pesimista: contentémonos con lo que está a nuestro alcance. Pero nosotros aspiramos a todo, pues todo llegará como gracia.
El escándalo del Jesús histórico (Dios es Jesús), se continúa en la Iglesia, en el encuentro con la comunión se da el encuentro con el Dios vivo.
Someter el mundo a vanidad: El mundo es bueno pero cuando el hombre trata de apoderarse de él, cuando no es responsable sino que trata de poseerlo, cuando no lo trata como él es: vocación, llamada, entonces el mundo se esfuma entre sus manos, cae en la vanidad. Aunque es el corazón del hombre el que se vuelve vano, no el mundo.
Cuando todo está mal por fuera es que algo está mal por dentro (soberbia). Cuando el interior está en paz hay comunión con el exterior.
Es infantilismo, amor propio, querer que todo esté perfecto, no soportar los límites y el mal que hay en el exterior. En el fondo es no querer luchar, no querer sufrir. Pero eso es egoísmo. Amar es siempre sufrir. El que no está dispuesto a sufrir es que no está dispuesto a amar.

viernes, enero 12, 2007

Pensamientos varios

La Iglesia es el lugar del Dios vivo, por eso se ataca a la Iglesia porque se pretende "desactivar" al Dios vivo. El hombre está dispuesto a aceptar a un dios a su medida pero no al Dios vivo. Es viable un dios que me permita vivir encerrado en mí mismo pero no es aceptable un Dios al que he de prestar una fe absoluta. El hombre no está dispuesto a salir de sí mismo y abandonarse al Dios que ha salido a su encuentro.
El hombre no busca seriamente la verdad porque no quiere salir de sí mismo.
Se rechazan las normas morales, los absolutos morales porque no hay fe. Las normas morales suponen la confianza en Dios. Si no se cree en Dios no hay nada real en lo que confiar. Aceptar la norma significa confiar en la realidad que supone la norma, confiar en Dios.
Lo que el hombre no está dispuesto a aceptar es la responsabilidad moral delante de Dios, el yo debo.

martes, enero 09, 2007

Dolor

Nuestro Señor Jesucristo no explica el dolor sino que se le sigue y en su seguimiento se ve. El dolor es la medicina del pecado. Dios no puede quitar esa medicina. El diablo no puede entender que Dios sea humilde, no entiende la humildad. En el dolor lo que se ve, si se tiene fe y caridad, es que Dios es Bueno y que ese dolor es bueno para mí.

Salvación

La salvación es histórica, aquí y ahora, es sacramental, no es abstracta y espiritualista. Lo normal es lo sacramental, lo concreto histórico. Amor de Dios a la creación, a la libertad del hombre, a la realidad, amor verdadero, no buenas intenciones.
No creemos en una ideología sino en una persona concreta histórica, Jesucristo el Señor. Creemos que ese hombre es la Verdad y creemos lo que Él dice.
La Iglesia garantiza que uno se encuentra con el Dios vivo y no con el dios hecho a imagen y semejanza de los hombres. Muchos dicen "creer en Dios pero no en la iglesia", eso significa creo en mí mismo pero no en Dios.

Oración

Para orar entre otras cosas son necesarias la sinceridad y la sencillez. Sinceridad, no ocultar nada, ninguna intención, ningún deseo que nuestro espíritu se manifieste tal como está. Sencillez, que mis intenciones sean hacer lo que Él quiera no lo que yo quiera. Como en cualquier conversación, que Dios no me pueda decir: No te importa lo que te digo.

La Iglesia

La Iglesia es divina, no procede de los hombres sino de Dios. Es el misterio de la comunión de Dios y los hombres querida por Dios. Tal comunión se realiza en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo que se constituye así en el fundamento de la comunión. La Iglesia, por tanto, ha nacido del costado abierto de Jesucristo. Por medio del misterio Pascual Jesucristo establece de modo irrevocable en su Cuerpo y en su Sangre la comunión entre Dios y los hombres. La donación del Espíritu Santo tiene lugar a través del misterio Pascual, la epíklesis será siempre obra de la Cruz. La entrada en la Iglesia se realiza por la fe y los sacramentos de la fe, es decir, por la comunión con el misterio Pascual de Jesucristo. La Iglesia es una comunión jerárquicamente estructurada porque en ella el ministerio apostólico representa vicariamente a Jesucristo.

martes, enero 02, 2007

Educación y agnosticismo

El quicio de la argumentación contra la enseñanza de la religión en los centros de ducación es la afirmación de que la religión es una superstición, no un conocimiento racional. Es decir, el fundamento de la negativa es el agnóstico. Pero el agnosticismo es un prejuicio ideológico. El agnosticismo reduce arbitrariamente la razón a su uso en las ciencias experimentales, de tal modo que sólo sería racional el conocimiento que versase sobre lo empíricamente cuantificable. Tal reducción no es racional sino ideológica, es decir, no la descubre la inteligencia sino que es imperada por la voluntad del sujeto. Es como si alguien se pusiese un canuto en los ojos y dijese: Sólo es real lo que aparece a través del canuto. Si se le pregutase: ¿por qué sólo es real lo que aparece a través del canuto (que sólo es real lo que aparece a través del canuto no lo dice el canuto)? La respuesta sería: porque lo he decidido yo. Ideología es aquel pensamiento que no se infiere de la realidad, es decir, que no lo ve la inteligencia contemplando la realidad sino que la voluntad del sujeto impone a la inteligencia. El ideólogo no mira la realidad sino que obliga a la realidad a configurarse a su mirada. Propiamente el agnosticismo no es conocimiento racional sino una decisión vital, no es a partir de la contemplación de la realidad por lo que uno se hace agnóstico sino que es una decisión previa vital acerca del sujeto que contempla, acerca de uno mismo.
Ahora bien, la ideología agnóstica porque se funda en el yo es siempre totalitaria. Si el agnóstico admitiese otra racionalidad, es decir, si fuese realmente buscador de conocimiento y no afirmador del yo, entonces toda su ideología se resquebrajaría porque se funda precisamente en la afirmación del yo como principio absoluto. El agnóstico no busca conocer junto con los otros sino que trata de disolver todo lo que no coincida con el yo. Es el yo quien marca el camino de lo que se puede o no conocer, de lo que es o no cognoscible. Para el agnóstico no puede haber más racionalidad que el imperio del yo. Respecto del yo no hay neutralidad, o se está con él o contra él.