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martes, diciembre 19, 2006

¿Pertenece la religión a lo privado?

La afirmación de que la religión pertenece a lo privado se funda en varios errores. El primero es anteponer el estado a la sociedad. El estado está al servicio del bien de los ciudadanos lo contrario significaría convertir en dios al estado. Cuando una ideología gobierna convierte al estado en dios porque ya no gobierna para los ciudadanos sino para la ideología. El fin del gobierno será entonces convertir a los ciudadanos en medios para la realización de la ideología, es decir, el ciudadano existe para realizar la ideología. La ideología niega la libertad del ciudadano. El estado es el tutor de la aparente libertad del ciudadano. Por el contrario, cuando el estado cumple con su legítima función de servir al bien común de ciudadanos libres, entonces forma parte de ese bien común el reconocimiento de la religión como realidad pública, como primera libertad. Pública es la sociedad, el estado secuestrado por la ideología es lo privado.
El segundo error. La religión pertenece al hombre en cuanto hombre, el hombre es un ser naturalmente religioso porque es un ser limitado abierto al infinito por su inteligencia y su voluntad. La religión no es una concesión a cada individuo particular. Lo natural, lo racional es el reconocimiento de la existencia de Dios por parte del hombre, el ateísmo es siempre un fenómeno reflejo, inducido por la pasión o la ideología, es la negación de algo. El ateo es aquel que voluntariamente impide que la inteligencia complete el reconocimiento de la realidad con una respuesta. El ateísmo es una decisión sobre algo dado racionalmente. Si la religión es la respuesta acerca de la realidad, estrictamente sólo puede considerarse ateo el que pasa de la realidad no el que niega la religión. Nadie hay naturalmente ateo. De hecho la educación en el ateísmo consiste fundamentalmente en encerrar al hombre en su yo. Incluso sociologicamente es significativo el tiempo y el esfuerzo que los ateos dedican a la religión, a apagar su brillo, a sembrar oscuridades en su entorno, cosa que si la religión no fuese natural sería completamente innecesaria, como quien desea acallar una realidad que les supera. Porque la religión pertenece a la constitución racional del ser humano forma parte del bien común público que el estado debe procurar, es el primer bien común de la sociedad. Si se niega el carácter de bien común público a la religión sencillamente se niega la racionalidad humana y caemos en la ley del más fuerte. Otra vez el poder material.
El ateísmo es una decisión existencial, no racional. El ateo se niega a completar las preguntas acerca de la totalidad de la realidad, decide voluntariamente que no existe lo que no quiere reconocer. El ateísmo es irracional porque se niega a completar el camino de la razón y de la realidad movido por el yo. El ateo se queda con una parte de la realidad. Entre la realidad y la razón y las preguntas por la realidad el ateo interpone una decisión vital del yo. El materialista primero ha decidido existencialmente que solo existe el yo y su correlato la materia en cuanto objeto de dominio, una materia desposeida de contenido real, luego se pregunta acerca de la realidad y se responde: solo existe la materia. Esa decisión existencial es anterior a la racionalidad. Obtiene así una visión parcial de la realidad. El ateísmo se convierte en ideología cuando impone esa parcialidad como respuesta total acerca de la realidad, cuando afirma la materia es toda la realidad. La única posición racional del ateo sería el silencio, la indeterminación. Pero, de hecho, el ateo siempre trata de acallar la realidad que se manifiesta contra él porque el ateísmo es una posición violenta respecto a la realidad. El ateísmo, por definición, pertenece a la esfera de lo privado en cuanto que es una decisión existencial acerca de la realidad, la religión por el contrario pertenece a lo público en cuanto pertenece a la condición racional del hombre. La religión es el primero de los saberes del hombre porque es el saber acerca de la realidad.
Nunca he podido entender como alguien puede declararse ateo sin haber llegado al final en la búsqueda de la respuesta a la pregunta por la realidad total, no se da existencia plenamente humana hasta no haber respondido definitivamente a esa pregunta, no agotar todas las posibilidades es injusto con la realidad.