El prejuicio ateo
Es singular la pasión y el denuedo que los que se dicen agnósticos, ateos, materialistas, los que dicen pasar de la religión, etcetera poner en rechazar la religión. Su relación con la religión no es la del que con indiferencia contempla una ficción. Pero nadie pone tanta pasión por algo que n o es real. Yo opino que no existen los extraterrestres pero no dedico ni un segundo de mi vida a demostrar que no existen, a impedir la presencia pública de los que opinan que si existen, etc.. Tal apasionamiento solo es posible ante algo real, es más, solo es posible ante el REAL por antonomasia. Nadie odia el teorema de Pitágoras porque el teorema de Pitágoras no es la realidad. Dios es sin más la realidad del hombre. Ser persona consiste en esa relación con Dios. El ateo verdadero sería aquel que convirtiese su existencia en una existencia animal, que renunciase a su condición personal. Si existen personas existe Dios porque la persona consiste precisamente en esa relación con Dios.
Los agnósticos, ateos, materilistas, etcetera, propiamente hablando no es que desconozcan a Dios sino que lo niegan. Dios es tal realidad para la persona que solo lo puede afirmar o negar. Es imposible mostrar que Dios no existe pero el ateo se previene contra Él negando la posibilidad de que pueda ser real, es decir, impide que Dios llegue al ámbito de lo real, no permite que Dios se aproxime demasiado, que cobre demasiada realidad. El ateo mantiene a Dios en el ámbito de lo mental, algo así como una abstracción o un concepto.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home