sobrelosmonteslospies

viernes, diciembre 29, 2006

¿Es la Iglesia machista?

La lucha de géneros es una consecuencia de la condición caída del ser humano. Tal condición hace que las relaciones entre los seres humanos estén sometidas al egoísmo, también la relación entre los géneros. La Iglesia es precisamente el ámbito donde es superada esa condición por la caridad. Por eso la mujer forma parte del "núcleo duro" de la Iglesia en cuanto que obra por la caridad en el corazón de la Iglesia (santa Teresita de Lisieux, por ejemplo), como aconteció en la Cruz donde fueron fundamentalmente las mujeres quienes acompañaron a Jesús. Sólo cuando se conciben las relaciones entre los géneros como relaciones de poder y dominio (materialismo, agnosticismo, ateísmo, etc.) puede afirmarse que la Iglesia es machista. Donde la caridad es el primado la mujer ocupa un lugar privilegiado. La Iglesia es edificada por la caridad, no por el poder. No es el que manda el que construye la Iglesia sino el que sirve. Es un abuso frecuente entender la Iglesia como una estructura de poder a imagen de las sociedades humanas pero eso es desconocer la realidad viva de la Iglesia. La Iglesia no es una estructura de poder sino de servicio y el primero de todos ha de ser el servidor de todos, el Papa.

¿A Dios no lo veo?

Por definición Dios no puede ser objeto de nuestros sentidos pues eso supondría que Dios es una realidad material pero entonces sería una creatura, no el Creador. Lo que vemos son los efectos de su presencia, su poder, su sabiduría, su bondad. Vemos su presencia en sus obras. Todo lo que existe es manifestación de Dios porque todo manifiesta su presencia. Dios es lo real por antonomasia, Él es la realidad, todo es real en Él. Todo es real y no un sueño en cuanto que Dios está presente en todo.

Jesucristo es el camino

La religión es el esfuerzo del hombre por acercarse a Dios. Jesucristo es el camino que Dios ha abierto para que accedamos a Él, por eso no está en nuestras manos determinar como ha de ser ese camino. Nuestros caminos nunca son el camino de Dios. Jesucristo, el camino, está abierto para nosotros en la comunión de la Iglesia. El Espíritu del Señor vive en la unidad de la Iglesia, quien no entra en la unidad no participa del Espíritu. Fuera de la unidad solo se tiene acceso a un Jesús disecado, a un fósil, a un camino humano. Muchos creen en su imagen de Jesús pero ese no es el Señor, Jesucristo vivo. Es la unidad de la Iglesia la que hace que podamos acceder no a mi Jesús sino al Jesús vivo. Es la comunión de la Iglesia la que nos libera de nuestras medidas, de nuestros límites para encontrarnos con el Viviente de medidas inabarcables. Del mismo modo los evangelios fuera de la unidad de la Iglesia son letra muerta, son palabras demasiado humanas.

jueves, diciembre 28, 2006

¿Es natural el nudismo?

El hombre no posee la naturalidad del animal aunque pretenda vivir como si fuese sólo un animal. El hombre quiere reducir su existencia a la de un mero animal para eximirse de toda responsabilidad moral. Esa desresponsabilización es el habitat propio del egoísmo. Pero ese esfuerzo es infructuoso. Cuando se dice que el nudismo es natural se pretende decir que el nudismo es inocente, que carece de toda responsabilidad moral pero el desnudo humano carece de la naturalidad del desnudo animal. Forma parte de la experiencia universal de los seres humanos la desmesura de nuestros apetitos. Podemos, por ejemplo, comer más de lo que racionalmente debemos comer sólo por placer. No es que el placer sea malo pero sí lo es obedecer el deseo contra la razón. Al hombre le está prohibido abdicar de su condición racional, eso significa moralidad. Ese desorden de los apetitos, más allá de la norma racional, es lo que hace que el placer no sea inocente. Lo natural en el hombre es el orden moral, el desorden del deseo es lo no natural, lo inmoral. Esa desmesura del deseo hace que el nudismo no sea inocente ni por parte del que se exhibe ni por parte del que contempla. Si no hubiese erotismo (desorden del deseo) nadie se desnudaría si no fuese para bañarse ni nadie contemplaría si no fuese para un examen médico. Estéticamente es más hermoso un cuerpo humano maquillado y elegantemente vestido. Y tampoco es una cuestión de temperatura porque la sensación términa no cambia significativamente entre estar desnudo y llevar un traje de baño. El nudismo es un comportamiento marcadamente determinado por el desorden del placer sexual tanto del que se exhibe como del que mira, es un comportamiento erótico. La supuesta naturalidad no deja de ser afectada, es decir, puede llamar natural semejante comportamiento porque ha erotizado su existencia, ha hecho connatural tal desorden del deseo.

miércoles, diciembre 27, 2006

Realidad

Las preguntas son el camino para resolver la cuestión más necesaria de la vida, distinguir entre lo aparente y la verdad, entre el sueño y la realidad. Conocer la verdad nos permite vivir no una vida ficticia sino una vida real. Esa es la decisiva opción vital elegir entre un sueño o la realidad. Toda la historia humana es la lucha entre caer en la apariencia o acogerse a la realidad. La apariencia solo es el disfraz del vacío. Lo real es la plenitud. Dios es el contenido de la realidad, toda realidad es una huella de la Verdad y del Bien que Dios es. A primera vista podría parecer que los enemigos de la religión son las ciencias experimentales, el ateísmo, etc. Estos son solo los síntomas, el verdadero enemigo de la religión es la tristeza. La tristeza hace que el hombre se refugie en la apariencia, hace que el hombre desconfíe de la realidad, de la verdad. A cambio de ilusiones de felicidad la tristeza fruto del egoísmo ha robado al hombre el fundamento de la verdadera felicidad, la esperanza de la realidad. El pesimismo acerca de la realidad se ha adueñado de los hombres. La tarea más urgente de los creyentes es devolverles la confianza en la realidad, el mal no el lo real, lo real es el bien. Si el hombre vuelve a afirmar la realidad, la bondad radical de la existencia entonces afirmará a Dios.

Bioética

Acerca de los abusos en las cuestiones de bioética el problema reside en apelar a la felicidad. Ni la felicidad de unos padres, de una esposa, de un hombre o una mujer pueden ocultar el hecho de que ningún ser humano puede ser tratado como un objeto. Ante esto no hay ningún derecho a la felicidad pues la felicidad no existe al margen del orden moral. Lo mismo se puede decir de apelar a la dignidad, en el caso por ejemplo de la eutanasia, la dignidad de la persona consiste precisamente en que es alguien no algo, la dignidad reside precisamente en la condición moral del sujeto, si deja al margen el orden moral ha renunciado radicalmente a su dignidad.

¿Todas las religiones son iguales?

La afirmación de que todas las religiones son iguales sólo puede planteársela una sociedad escéptica que considera que la razón no es capaz de conocer con verdad. Quiero decir que no es un problema de las religiones sino un problema del escéptico. Si el escéptico reconociese la verdad inmediatamente advertiría que las religiones no son iguales. Mientras el escéptico permanezca sumido es su duda es incapaz de ningún tipo de verdad acerca de las religiones. Pero el problema está en la duda no en las religiones.

El derecho a la felicidad

Si no existe más que materia resulta evidente que no existe un derecho a la felicidad pues la materia no conoce de derechos. Nadie que se diga materialista puede decir con sentido que tiene derecho a ser feliz. El presupuesto de toda felicidad es la afirmación de la bondad de toda la existencia, es decir, el reconocimiento de que la vida es buena en virtud de Aquel que hace todo bueno porque Él es el Bien. Dicho de otro modo, para poder hablar de felicidad hay que afirmar que todo es bueno porque la realidad última es el Bien que es Dios que garantiza la bondad de toda existencia. Si no se afirma la realidad, el orden del bien u orden moral no es posible hablar de felicidad. Pero entonces la felicidad está unida inseparablemente a ese orden moral, es decir, tengo derecho a esperar la felicidad si obro el bien moral. El derecho a la felicidad no existe al margen del orden moral. La felicidad es el don que acompaña al bien.
Esto también se puede comprobar desde la perspectiva antropológica. Sólo puede proclamar el derecho a la felicidad aquel que injustamente se ha vuelto sobre sí mismo y ha dejado de contemplar la realidad porque una mirada recta sobre la realidad no lleva al hombre a preguntarse por el derecho a la felicidad sino a responder a la llamada del bien. El hombre en armonía descubre la felicidad no como un derecho sino como el fruto del bien. Esta es la distinción moral básica, la afirmación de sí mismo al margen del bien o la afirmación del bien más allá de uno mismo. Buscar la felicidad fuera del orden del bien es el camino de la infelicidad pues la afirmación de uno mismo dejando fuera el bien es caer en el vacío.
El supuesto derecho a la felicidad es la causa de las peores injusticias porque esa prosecución de la felicidad al margen del orden moral violenta toda la realidad.
Resulta aberrante desde esta perspectiva la afirmación de que la vida es un juego y la moral un fastidio pues es justo al revés. La auténtica alternativa moral se da entre vivir en sueño y vivir en realidad. El que sueña es el que se ha desresponsabilizado, el que ha descargado su vida de todo contenido moral. La moral, el bien es lo que hace real la vida y porque el Bien es el contenido último de todo lo que existe tenemos la garantía de que el bien es real. Si no hay bien no hay realidad. Si no hay bien no hay garantía de que nada sea real, por tanto, es imposible la felicidad. Podemos exonerarnos de toda responsabilidad moral y convertir la vida en algo lúdico pero eso es precisamente abandonar la vida, no vivirla pero entonces ya no hay juego sino tortura. Lo que hace divertida la vida es que sea rea, que sea moral.

martes, diciembre 26, 2006

El prejuicio ateo

Es singular la pasión y el denuedo que los que se dicen agnósticos, ateos, materialistas, los que dicen pasar de la religión, etcetera poner en rechazar la religión. Su relación con la religión no es la del que con indiferencia contempla una ficción. Pero nadie pone tanta pasión por algo que n o es real. Yo opino que no existen los extraterrestres pero no dedico ni un segundo de mi vida a demostrar que no existen, a impedir la presencia pública de los que opinan que si existen, etc.. Tal apasionamiento solo es posible ante algo real, es más, solo es posible ante el REAL por antonomasia. Nadie odia el teorema de Pitágoras porque el teorema de Pitágoras no es la realidad. Dios es sin más la realidad del hombre. Ser persona consiste en esa relación con Dios. El ateo verdadero sería aquel que convirtiese su existencia en una existencia animal, que renunciase a su condición personal. Si existen personas existe Dios porque la persona consiste precisamente en esa relación con Dios.
Los agnósticos, ateos, materilistas, etcetera, propiamente hablando no es que desconozcan a Dios sino que lo niegan. Dios es tal realidad para la persona que solo lo puede afirmar o negar. Es imposible mostrar que Dios no existe pero el ateo se previene contra Él negando la posibilidad de que pueda ser real, es decir, impide que Dios llegue al ámbito de lo real, no permite que Dios se aproxime demasiado, que cobre demasiada realidad. El ateo mantiene a Dios en el ámbito de lo mental, algo así como una abstracción o un concepto.

¿La moral es un condicionamiento cultural?

La moral es anterior a todo condicionamiento cultural, pertenece a la persona en cuanto persona. Ser persona consiste fundamentalmente en ser sujeto moral. Es cierto que los comportamientos morales varían culturalmente pero también es cierto que lo que los seres humanos no pierden nunca es su condición moral. He conocido gente que con cierta indiferencia realizaba acciones que otra gente sería moralmente incapaz de realizar pero los primeros a su vez reconocían otras acciones como indignas moralmente. Que todos podamos juzgar de la bondad o maldad moral de tales o cuales acciones manifiesta nuestra condición de seres morales. La cuestión, por tanto, es aprender a realizar juicios moralmente correctos. Que la sociedad, la cultura o la propia degradación moral nos haga difícil percibir el bien o el mal moral de una acción sólo significa que tenemos que aprender a ejercer con mayor sabiduría nuestra condición moral.

¿Existe otra vida?

Evidentemente no existe otra vida biológica que continúe la presente, nuestro reloj biológico es limitado. La nueva vida es otra biología, la resurrección supone para nuestra realidad material una transformación completa. Pero la vida espiritual es la misma que ahora vivimos solo que llevada a su plenitud. La continuidad de la vida espiritual que ahora vivimos está garantizada por la misma naturaleza de nuestro espíritu que es inmortal. Que en ocasiones las condiciones biológicas suspendan el ejercicio de nuestro espíritu no significa que éste desaparezca como lo demuestra el hecho de que por ejemplo, después de dormir, hay identidad entre el yo anterior y el posterior al sueño. Lo que uno hace con su libertad permanece en uno mismo. No me refiero al carácter, a la idiosincrasia, etcetera, sino a lo que es obra propia de nuestra libertad aunque esté condicionada por nuestro carácter, biología, situación, etcetera. Eso que nos constituye a nosotros mismos a través de todo tipo de cambios biológicos, históricos, etcetera, permanece en cuanto que somos nosotros mismos y no depende de circunstancias materiales. De otro modo estaríamos estrenando un nuevo yo en cada nuevo ciclo biológico, en cada cambio biográfico, etcetera. Incluso para quien sufra una amnesia total de su pasado su yo no cambia, aquello que ha hecho de sí mismo con su libertad. Ese yo que construimos a través de nuestras decisiones morales permanece.
Esto no tiene que ver con la sicología, la sicología pertenece a nuestra condición material. Sucede con demasiada frecuencia que la gente vive en la superficie de su existencia, no ejercitan su espíritu por medio de la vida moral e identifican el espíritu con sus afectos, su dinamismo vital, etcetera pero todo eso queda todavía más acá del espíritu. Se advierte claramente la realidad del espíritu al comparar el comportamiento humano con el comportamiento animal. Ningún animal toma decisiones sobre sí mismo en cuanto sujeto moral sin emabargo, si poseen afectos, temperamento, dinamismos vitales, etcetera.
El espíritu tiene una condición inmaterial, no está sujeto a caducidad. Puede amar u odiar, adherirse a la verdad o rechazarla pero no puede desaparecer. Además la vida del espíritu es única, irrepetible e intransferible.

jueves, diciembre 21, 2006

¿Todo es relativo?

Hablando con propiedad la afirmación, todo es relativo, debería expresarse así: Es relativo que todo sea relativo. Hay que decir, sin embargo, que casi todo es relativo. Todo importa relativamente, lo decisivo es descubrir lo que importa en absoluto, lo que no depende. En cualquier caso la cultura contemporánea mantiene respecto a las realidades espirituales un relativismo axiomático, nada se puede conocer de ellas con certeza, afirma sin relatividad, cada uno posee de un modo irracional unas convicciones particulares. Pues bien, este axioma no es más que un producto ideológico, no racional. El relativismo es pura invención ideológica no tiene ninguna base real. Cuando conocemos sabemos que conocemos con certeza hasta que racionalmente nos muestren lo aparente de nuestro conocimiento. Nuestra razón conoce con certeza la verdad. El relativismo respecto a las realidades inmateriales se debe al pesimismo existencial de la cultura contemporánea.Cuando tenemos confianza vital en la realidad conocemos con certeza pero cuando el pesimismo vital se ha adueñado de nosotros la duda nos atenaza. El relativismo es un problema vital, no gnoseológico, la tristeza existencial en la que ha caído la cultura es el caldo de cultivo de la duda.

martes, diciembre 19, 2006

¿Pertenece la religión a lo privado?

La afirmación de que la religión pertenece a lo privado se funda en varios errores. El primero es anteponer el estado a la sociedad. El estado está al servicio del bien de los ciudadanos lo contrario significaría convertir en dios al estado. Cuando una ideología gobierna convierte al estado en dios porque ya no gobierna para los ciudadanos sino para la ideología. El fin del gobierno será entonces convertir a los ciudadanos en medios para la realización de la ideología, es decir, el ciudadano existe para realizar la ideología. La ideología niega la libertad del ciudadano. El estado es el tutor de la aparente libertad del ciudadano. Por el contrario, cuando el estado cumple con su legítima función de servir al bien común de ciudadanos libres, entonces forma parte de ese bien común el reconocimiento de la religión como realidad pública, como primera libertad. Pública es la sociedad, el estado secuestrado por la ideología es lo privado.
El segundo error. La religión pertenece al hombre en cuanto hombre, el hombre es un ser naturalmente religioso porque es un ser limitado abierto al infinito por su inteligencia y su voluntad. La religión no es una concesión a cada individuo particular. Lo natural, lo racional es el reconocimiento de la existencia de Dios por parte del hombre, el ateísmo es siempre un fenómeno reflejo, inducido por la pasión o la ideología, es la negación de algo. El ateo es aquel que voluntariamente impide que la inteligencia complete el reconocimiento de la realidad con una respuesta. El ateísmo es una decisión sobre algo dado racionalmente. Si la religión es la respuesta acerca de la realidad, estrictamente sólo puede considerarse ateo el que pasa de la realidad no el que niega la religión. Nadie hay naturalmente ateo. De hecho la educación en el ateísmo consiste fundamentalmente en encerrar al hombre en su yo. Incluso sociologicamente es significativo el tiempo y el esfuerzo que los ateos dedican a la religión, a apagar su brillo, a sembrar oscuridades en su entorno, cosa que si la religión no fuese natural sería completamente innecesaria, como quien desea acallar una realidad que les supera. Porque la religión pertenece a la constitución racional del ser humano forma parte del bien común público que el estado debe procurar, es el primer bien común de la sociedad. Si se niega el carácter de bien común público a la religión sencillamente se niega la racionalidad humana y caemos en la ley del más fuerte. Otra vez el poder material.
El ateísmo es una decisión existencial, no racional. El ateo se niega a completar las preguntas acerca de la totalidad de la realidad, decide voluntariamente que no existe lo que no quiere reconocer. El ateísmo es irracional porque se niega a completar el camino de la razón y de la realidad movido por el yo. El ateo se queda con una parte de la realidad. Entre la realidad y la razón y las preguntas por la realidad el ateo interpone una decisión vital del yo. El materialista primero ha decidido existencialmente que solo existe el yo y su correlato la materia en cuanto objeto de dominio, una materia desposeida de contenido real, luego se pregunta acerca de la realidad y se responde: solo existe la materia. Esa decisión existencial es anterior a la racionalidad. Obtiene así una visión parcial de la realidad. El ateísmo se convierte en ideología cuando impone esa parcialidad como respuesta total acerca de la realidad, cuando afirma la materia es toda la realidad. La única posición racional del ateo sería el silencio, la indeterminación. Pero, de hecho, el ateo siempre trata de acallar la realidad que se manifiesta contra él porque el ateísmo es una posición violenta respecto a la realidad. El ateísmo, por definición, pertenece a la esfera de lo privado en cuanto que es una decisión existencial acerca de la realidad, la religión por el contrario pertenece a lo público en cuanto pertenece a la condición racional del hombre. La religión es el primero de los saberes del hombre porque es el saber acerca de la realidad.
Nunca he podido entender como alguien puede declararse ateo sin haber llegado al final en la búsqueda de la respuesta a la pregunta por la realidad total, no se da existencia plenamente humana hasta no haber respondido definitivamente a esa pregunta, no agotar todas las posibilidades es injusto con la realidad.

¿Es la Iglesia oscurantista?

A lo largo de la historia de la Iglesia ha habido miembros que se han comportado de un modo oscurantista pero justo en la medida en que eran menos católicos. La Iglesia es tanto más luminosa cuanto es más católica. Cuanto está más unida a Jesucristo que es la Verdad está ella más abierta a toda verdad. Los miembros más católicos han sido siempre los que se han abierto a la luz de toda verdad. La verdad es la luz por eso siempre que se niega una verdad se abandona la luz. La ignorancia, la oscuridad, la mentira son los enemigos de la Iglesia. Las sectas y las ideologías (que son la versión moderna de las sectas) actúan oscureciendo la verdad, hacen que su adeptos no miren más que una parte de la realidad y entenebrecen el resto. El hombre es menos sectario en cuanto se abre a toda la verdad. La secta no deja ver. La cultura actual es maximamente sectaria porque intenta apagar la luz fundamental que es la distinción bien y mal. Cuando para el hombre se apaga esa luz, se ciega su conciencia, la luz moral, entonces queda en total oscuridad, queda en manos del poder material. Cuando lo que importa ya no es el bien y el mal sino lo que puedo hacer, entonces el hombre ha caído en el imperio de la violencia. Toda mentira es violencia. La lucha del poder material contra la verdad es la auténtica batalla que se libra en la historia.

jueves, diciembre 14, 2006

¿Ha cambiado la Iglesia su doctrina?

La Iglesia ha ido creciendo en la penetración en el contenido de la Revelación. La Iglesia es una realidad viva por la actuación del Espíritu Santo que habita en ella. El Espíritu enriquece a su Iglesia continuamente con las riquezas que manan del Corazón abierto de Jesucristo. Pero esto no significa cambio en el contenido de lo que ella ha recibido de su Esposo. Es más se enriquece cuanto más fiel es a Jesucristo. El Espíritu enriquece a la Iglesia con dones y bienes nuevos que la conducen a una mayor fidelidad a Cristo y al mejor cumplimiento de su misión.

¿Es la Iglesia sectaria?

Secta es precisamente lo contrario de católica. La Iglesia es católica, esto es, es la abertura de la verdad total por parte de Dios para la totalidad de la creación, por eso toda verdad y toda realidad tiene su lugar original en la Iglesia católica. La Iglesia está abierta a todo lo bueno y lo verdadero que existe venga de donde venga porque todo lo ha recibido ya de Dios. Toda verdad y toda bondad está llamada a recibir en la Iglesia su plenitud y su hogar. Sectario es el que no se abre a la verdad total. La secta lo que hace es tomar una parte de la verdad, aislarla de la verdad total, convertirla en explicación del todo y cerrarse a la realidad restante. En la práctica la secta ciega a sus miembros para que vean solo su parte de la verdad, esa verdad desgajada del todo y esclerotizada. En general, las sectas y las ideologías, que son la versión moderna de las sectas, no se equivocan con lo que dicen sino por lo que callan, se niegan a abrise al resto de la realidad, a la plenitud de la verdad. Es verdad, por ejemplo, que la lluvia se produce por la condensación del vapor del agua, etc. Pero siendo esto cierto es infinitamente más real que es Dios quien hace llover. Porque la verdad total, no la parcial científica, es que Dios está detrás de todo lo que es y acontece. Es más real el lenguaje de la Biblia que todos los tratados científicos, porque estos puden ser contenidos en la Biblia pero no al revés. Lo que la Biblia narra es la verdad total, los tratados científicos son un aspecto casi anecdótico de la realidad. Es cierto que la tierra gira alrededor del sol pero más real es que Dios hace concurrir todas las cosas para el bien de quienes le aman. Es cierta la evolución pero es más real que ha sido Dios quien ha creado la evolución y que la evolución forma parte de esa historia que narra la Biblia que es la historia de las misericordias de Dios con los hombres. La verdad científica no es más que parte superficial de la auténtica realidad que es que Dios nos salva.

La donación que Dios ha hecho a su Iglesia de la Verdad total hace que la Iglesia esté abierta a toda la verdad para todo el universo porque toda verdad le pertenece originariamente y toda realidad está llamada a encontrar en la Iglesia su hogar.