Más de Iglesia y ciencia
Para el hombre sumergido en una existencia materializada la religión no puede ser sino una superstición, algo irracional porque no cae bajo ninguna de las condiciones de su experiencia. El problema de la mentalidad cienteficista no es el exceso de ciencia sino el defecto de sabiduría. El cientificista es el hombre que no ha desplegado todo el poder de su razón y de su libertad, el que ha renunciado voluntariamente a la parte más grande y valiosa de su existencia. Se repliega dentro del límite donde su yo se siente seguro. Pero pierde de vista el ilimitado horizonte de la realidad. La condición necesaria para una existencia religiosa es una existencia plenamente humana, un despliegue total de la razón y la libertad que no sea impedido por el despotismo del yo. Quien no extiende el uso de su razón y su libertad más allá de los bienes y males materiales no está en condiciones de conocer la realidad, que es Dios. Para este hombre la religión sólo puede formar parte de los sentimientos, la psicología, etc. Cuando, por el contrario, el hombre no vive reducido a una razón materialista y a una libertad sentimentalizada, sino que su existencia comprende la totalidad de su inteligencia y su libertad, Dios no es un ser lejano sino la realidad de la existencia. Para negar a Dios habría que destruir la creación para borrar todas las pruebas porque todo lo que existe, la misma existencia es una prueba irrefutable de Dios.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home