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miércoles, octubre 11, 2006

¿Es la Iglesia machista?

Que las relaciones entre los hombres y las mujeres estén sometidas a tensiones es fruto de la condición caída del ser humano. Es el egoísmo el que degrada las relaciones hombre y mujer. Pero la Iglesia es precisamente el ámbito donde es superada esa condición por la caridad. La tensión hombre y mujer deja paso a la condición de hijos de Dios, la realidad nueva creada por el mismo Dios. La relación ya no es de dominio porque ya no hay hombre y mujer sino de servicio, la lucha se da contra el hombre viejo. La mujer entonces forma parte del "núcleo duro" de la Iglesia en cuanto que obra por la caridad en el corazón mismo de la Iglesia, junto al hombre nuevo Cristo, como aconteció al pié de la Cruz. Solo quien concibe las relaciones entre el hombre y la mujer como una relación de dominio y poder puede afirmar que la Iglesia es machista. Donde la caridad es el primado la mujer ocupa un lugar privilegiado. Es un abuso frecuente entender a la Iglesia como una estructura de poder a imagen de las sociedades humanas pero eso es desconocer la realidad viviente de la Iglesia. La Iglesia no es una estructura de poder sino de servicio donde el primero de todos ha de ser el servidor de todos.
En este contexto es en el que ha entenderse que el ministerio sacerdotal se confiera a varones. La salvación ha tenido lugar como alianza esponsal entre Dios y los hombres. El ministerio sacerdotal hace presente a Cristo esposo en la Iglesia esposa. En razón y a imagen de esta alianza esponsal de salvación ha sido establecida la distinción varón y mujer, no al revés. Los varones no son elegidos porque sean mejores que los demás, es decir, no son elegidos en razón de sí mismos, sino para hacer presente a Jesucristo. El sacerdocio ministerial es precisamente eso, un servicio al único sacerdocio de Jesucristo esposo de la Iglesia; sirve a la economía de la gracia pero no manda ni dispone de ella, porque no manda ni dispone de la caridad de Cristo. El sacerdocio de la caridad es el verdaderamente importante en el seno de la Iglesia.
El ministerio sacerdotal sirve al sacerdocio de Cristo que a su vez sirve a la disposición del Padre de que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad. Este es el designio divino del Amor, es el Amor misercordioso del Padre. Sucede que cuando ese Amor misericordioso se encuentra con el egoísmo del hombre, este Amor puede ser experimentado como opresión, de ahí la acusación de que la Iglesia es autoritaria. Si al avaro le digo que la generosidad es el amor experimenta el amor como una opresión, no es que el amor lo oprima, lo oprime su egoísmo. La Iglesia no tiene más autoridad que hacer llegar a los hombres la voluntad de Dios de que todos sean santos pero para quien vive sometido al pecado la santidad de Dios, si no es suficientemente humilde y no contempla a la vez el rostro infinitamente amable de Dios, puede resultar tremenda no por la santidad sino el profundo peso del pecado. La Iglesia hace presente la autoridad de Dios que es amor a los hombres, poder liberador del mal. El poder de la Iglesia es el poder liberador del Amor de Jesucristo que denuncia el mal, lo carga sobre sí y lo borra con su muerte para liberarnos de él. Por eso la Iglesia es jerárquica y no democrática porque no somos nosotros quienes nos liberamos del mal es Jesucristo quien nos libera. Que la Iglesia sea jerárquica significa que hace presente el único poder que nos libera del mal.